campos de algodon

Campos de Algodón

(Testimonio Personal)

Hoy los campos y cultivos de algodón gracias a Dios aún existen. Este producto que nos brinda la madre tierra, lo adquieres en cualquier comercio y su utilidad es infinita en cualquier rincón del universo.Evoco y me remonto en el año 1967: el sol sobre mi cabeza, su fuerza y calor se hacía sentir cerca de las 11 hs, pero todos debíamos sacar los capullos en flor del algodón hasta las 12:30 o 13 horas, dependiendo siempre de manos hábiles, rápidas, de las mías, de otros niños y niñas como yo y también de los adultos.
Paradojas del destino, las espinas de los capullos hacían sangrar los dedos, no había alcohol, ni agua oxigenada, nada, había que seguir la cosecha. El remedio entonces era trapos anudados a los dedos y sana sana…El hambre y el rugido de nuestros estómagos nos motivaban a ser ágiles y rápidos para despojarnos de nuestro peso en las espaldas, hasta la posta de pesaje de las sacas.
A lavarse la cara y el agua se encargaba de curar los dedos, ricas tortas fritas nos esperaban como así también el guiso carrero, de legumbres, hortalizas, fideos y arroz, el menú variaba muy simple pero sabia a manjar. Para mi lo más rico del día: el desayuno alas 05 am, yo misma era quien, con ayuda de las personas contratadas para la cocina,preparábamos montañas de tortas fritas que se freían en cocina de hierro, con constante carga de leña, ese aroma despertaba los sentidos del sabor que con pocos ingredientes se amasaba para ser acompañado por 2 tazas de mate cocido y leche, que los peones golondrinas, algunos con sus familias y otros no, esperaban pacientemente en la mesa larga hecha de caballetes y impecable mantel blanco.
Y de nuevo como el día con la salida del sol, empezaba la jornada en los campos de algodón, comer y retomar la cosecha cuando el sol entonces aún alumbraba y su calor era más tenue, las 14 o 16 hs aproximadamente hasta las 18 hs, sacas al hombro y a pesar el preciado contenido.
Los cuartos dispuestos con catres y sábanas blancas, los baños de entonces y las duchas…¡Ay Dios! Llegaba la hora de la cena y los cuerpos caían sobre esos catres.
Pero voy a hace un alto en el relato y les contaré que hacíamos los niños, que no descansamos en las siestas: cerca de la finca había un camposanto, los mas “corajudos” ingresábamos y le cambiábamos el agua de los floreros, si, arreglábamos sus flores naturales, las de plástico las tirábamos a la basura, trayendo nosotros mismos flores silvestres del camino, no eramos ni media docena, apenas cuatro y esa era nuestra tarea delas siestas, cuidar la morada de muchos que vaya a saber porque razón, sus familias nunca más se ocuparon de ellos. Volvíamos corriendo pero contentos, saltando y brincando entre mariposas y flores silvestres, comíamos algunos frutos de los árboles, naranjas,mandarinas, moras, granadas, en fin… un deleite de sabores en nuestro camino regalo dela madre naturaleza a nuestro paso.
Pasábamos por la cocina, los resegados para la entrega de mangos y bananas en bolsas blancas de… algodón. ¡ A correr, a trabajar! Parece historia antigua, pero no, aún hoy en las provincias de mi país, Argentina, los chicos desde muy temprana edad, incluso madres cargando a sus bebes en sus espaldas, trabajan a destajo por miseras monedas, no hay contemplación alguna por leyes establecidas, ni derechos que asisten a los niños de la prohibición de la No explotación de la niñez.
Yo, gracias a Dios tuve suerte, trabajé con 7 años en dos campos, el primero de algodón y el segundo de maíz pero en ambos campos, vi niños de hasta 2 años trabajando. Pero todo se oculta bajo la alfombra, sin ir mas lejos aquí, en el conurbano bonaerense, esas sabrosas verduras orgánicas que se consumen a precios que se comparan a piedras preciosas, y solo para pocos, están cultivadas y cosechadas por manitos infantiles.
Sería bueno hacer reales los cambios, pero para el bien de los que realmente se lo merecen,los niños, los pobres y desamparados.Para los que comen desde hace años de los basurales. Esta historia mía esta dirigida a quienes se llenan la boca diciendo y mostrando “Voy a hacer o hice esto y cambio para bien” sobre todo los que hacen propaganda de lo que harán pero nunca los llegamos a ver.Al que quiera hilar finito y encontrarle 5 patas a la gallina, le respondo por mi niñez: Yo no busque ese trabajo para mi, pero el tiempo pasó y crecí, y gracias a Dios lloro todavía, me duele el sufrimiento del otro, mucho más cuando se trata de niños explotados y viviendo en condiciones infrahumanas. Provocado perversamente por adultos, ambiciosos y por billetes.Mi opinión es verbal, pero Dios los juzgará, el día en que les toque el juicio final, solo el dirá”Haz cambiado para el bien, o haz cambiado para mal”
Una acotación mas haré sobre lo escrito, hay recuerdos que no se borran con el tiempo,porque queda en la memoria, pero hay que aprender sólitos, así me tocó a mi, me acuerdo de las cosas bellas e inocentes, los aromas, los juegos ¡y las cosas ricas!Por último colaboro como puedo y estoy juntando ropa de bebes y adultos para llevar al norte, si quieres espero tu ayuda, hace mucho vengo pidiendo, hace mucho ¡tantos se hacen los distraídos!
Yo sigo mi camino, me preparo para entrar en un ranchito y no en un cómoda casa, allí en esas casitas de adobe y paja está mi prójimo y quiero cubrirles ciertas carencias a cuantos pueda, darles lo que Dios me dio y lo que aún me dará, yo en el confió.Mi responsabilidad y compasión es ilimitada, no soy empresaria: soy un ser como tú, que tal ves hayas vivido en mayor o en menor grado parte de mi historia, entonces me comprenderás desde lo más profundo de tu ser. Con tu aporte y el que quiera sumarse,seremos más manos para la justicia social, porque sin justicia y equidad social, el camino hacia la Paz es imposible.La paz se funda con bases sólidas: Justicia y equidad.
¡Que Dios te bendiga, toma su mano, ten Fe!
 
Taoydo
 

Te Puede Interesar