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Flores & Gracias

Una tarde tomé un transporte público, el ómnibus estaba lleno,no cabía un alfiler sin embargo el ómnibus hizo una parada más, subió un hombre sacó su pasaje, levantó una mano donde transportaba un florero, con hermosos ramos de flores.

Alzó su voz para decir; flores vendo, flores vendo! Y no habló más, se acomodó él y su preciada mercancía. Yo estaba sentada, el destino lo colocó delante mío seguro para que hoy pueda contarles de él un hombre, sus flores su vestimenta color gris con aroma a soledad.

Desde que me crucé con su mirada, supe que no era un hombre común, nadie reparó en él y sus flores quedaron dentro del florero, él sostenía con una mano su mercancía y con la otra se sostenía del pasamanos para no caerse, equilibrio preciso .

Nadie le compró flores, mi vista se cruzaba con su mirada y también con sus flores,  yo lo observaba, cuando él instaló una sonrisa en su cara, pensé este hombre una vez fue bebé amado, en tiempo de juegos fue niño también amado, fue adolescente experimentando las primeras luces y sombras de la vida, también amado.

Llegó a adulto y aquí frente a mi veo un hombre vestido de gris con aroma a soledad, cansancio, con carencias afectivas, algo de descuido, recuerdos, vivencias de vidas presentes están instalados en su vestimenta, su rostro pálido, su barba blanca, sin embargo aún sonreía.

Y otra vez una mirada, le sonreí y sonrió, comencé a mandarle energías, lo aprendido en mi profesión. Reiki, su sonrisa se agrandaba, vi paz en su mirada, el color gris ya no lucía, yo feliz al ver esos ojos, supe en ese instante que él diría unas palabras al bajarse… no me equivoqué.

En el ómnibus al avanzar a mi destino por suerte iba dejando a su vez a otros seres también a su destino, ya había más lugar, el hombre vestido de gris y sus flores recién ahora se hacían notar, algo había cambiado una sonrisa y mirada apacible le daba otro aspecto a toda su humanidad.

Un hombre adulto de aproximadamente unos 75 años vestido de gris se ganaba la vida a la voz de; flores vendo! Para bajar del ómnibus él se acerca a la puerta, hace sonar el timbre señal que llegó a su destino… entre cruzamos las miradas con tímida sonrisa y fue entonces que escuché las palabras, yo ya sabía que él la diría, se detuvo el ómnibus le dijo al conductor con voz gentil. ¡Gracias señor , Dios lo bendiga!

Fue entonces cuando repararon en aquel hombre con flores, vestido de gris con una sonrisa en la cara. Se produjo un silencio extraño entre las pocas personas que allí quedaban, una gran lección dejo este hombre al bajar, dio gracias por su viaje, que el pago, y aunque nadie le compró un ramo de flores. Gracias a Dios yo pude reparar en él, en la senda de su alma por varios minutos recibió toda mi atención y cariño, sin conocerlo, a veces se puede reparar, dar amor tan solo con una mirada profunda, como seres humanos de igual a igual.

El hombre de gris hoy se ganaba la vida vendiendo flores en un ómnibus, mañana yo no sé tal vez sea yo quien me gane la vida vendiendo flores, quizás suba a tu transporte me veas, me mires, me regales una sonrisa amorosa, enviándome energías para llegar a mi hogar con el corazón en paz y despojarme del color gris, gracias a ti luciré otro vestimenta, color verde de  esperanza, de sanación más un abrigo amoroso color rosa, hoy otro ser me prestó su atención, por un momento volví a sentirme querid@ mi alma fue acariciada, mi espíritu sentío gozo.

Al hombre de mi relato, donde quiera que esté le dejo mi cariño y afecto en un día muy especial que Dios lo proteja y se encuentre muy bien, que ojala lo vuelva a ver, haré lo mismo unos minutos bastarán para darle energías de sanación y sonrisas con mirada de paz.

Flores & Gracias!

Que Dios los bendiga abundantemente, que la compasión por el prójimo sea la primera premisa entre todos los seres humanos que habitamos el Universo.

Gratitud infinita para todos.

Argentina  06/04/2012

2019-02-13T03:08:18+00:00

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